martes, enero 24, 2006

Treinta

Y me quedo con ella porque no me queda de otra, si fuera capaz de imaginarla y plasmarla no lo haría, es como aburrido no estar con ella, ¿ya ven que no me queda de otra?

Y al cabo de casi dos horas de estar así me empecé a desesperar, no me quiero alejar, sino que me hubiese gustado poder renovar el encuentro y todo lo que ello implica.

Muajajaja.