Cinco
La tinta que no ensucia el papel, sino el alma, fue usada por tí para oscurecer mi vida y pintaste sobre la superficie una sonrisa que al poco tiempo se empezó a expandir, pero no terminó de mojar las raíces, ni se declaró terminada.
Es tiempo, toco mi camiseta, la acerco a mi nariz y huele a tí, persigo el sol dentro de mi propia desesperación y el olor de tu pelo acosa la poca tranquilidad que me he ganado ignorando todas estas señales que, volviendo al principio, me hacen pensar en tus ojos, en tu pelo y en tu olor, otra vez.
Es tiempo, toco mi camiseta, la acerco a mi nariz y huele a tí, persigo el sol dentro de mi propia desesperación y el olor de tu pelo acosa la poca tranquilidad que me he ganado ignorando todas estas señales que, volviendo al principio, me hacen pensar en tus ojos, en tu pelo y en tu olor, otra vez.
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