Cuatro
Y seguía caminando a pesar de alejarse cada vez más de lo que deseaba, aunque en su pensamiento iniciaba una especie de camino que sin saber cómo, ni porqué, llegaba a la meta.
Ni tanto sabía ni tan poco desconocía, así como el agua que tomaba, de alguna forma inocente, de alguna forma culpable, pero nada importaba porque no era grande la posibilidad de sonreir, al menos aquella noche fría de otoño.
Y siguió caminando por algún tiempo más.
Ni tanto sabía ni tan poco desconocía, así como el agua que tomaba, de alguna forma inocente, de alguna forma culpable, pero nada importaba porque no era grande la posibilidad de sonreir, al menos aquella noche fría de otoño.
Y siguió caminando por algún tiempo más.
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